Sábado 11 de Septiembre de 2020.Semana 23 T.O.
Jesús cuestiona a nuestra Iglesia, a todas las comunidades creyentes o no, a veces vivimos en forma incoherente entre nuestra fe en Cristo y nuestra falta de testimonio en relación con los demás. Se vive de prejuicios, juzgar a los demás sin conocerlos, el chisme y la hipocresía, o creernos los mejores, dueños de la verdad, sin escuchar a los demás. Esto va creando la exclusión, marginación, segregación y discriminación. Esto es contrario al mensaje de Jesús, quien incluye a todos con su mensaje de amor y de misericordia.
El obispo de Roma, Francisco nos da una hermosa enseña que vale para todos nosotros: “Las murmuraciones matan igual y más que las armas”.
A veces somos prontos para juzgar los defectos de los demás. Jesús usa la palabra hipócrita. Y nuestro Papa Francisco nos dice: “Los que viven juzgando al prójimo, hablando mal del prójimo, son hipócritas. Porque no tienen la fuerza, la valentía de mirar los propios defectos. El Señor más adelante dirá: el que en su corazón tiene odio contra el hermano es un homicida”.
Cada uno tenemos que examinarnos como seguidores y discípulos de Jesús, si cultivamos el respeto por nosotros mismos y los demás, si nos ayudamos a crecer, a madurar en la fe, si nos abrimos de corazón a Dios para cambiar y ayudarnos a transformar nuestras vidas con amor. La corrección fraterna es la regla de oro para que una familia y una comunidad profundicen su fe.
Prediquemos con el ejemplo y testimonio de vida como nos recuerda, el apóstol Pablo: “! Ay de mí, sino anuncio el Evangelio! (1 Cor 9,16)
(+) Fr. Héctor Herrera op

