Martes 09 de agosto 2022. Año litúrgico 2021 – 2022 – (Ciclo C)
Santa Teresa B. de la Cruz
Lectura de la profecía de Oseas 2, 16b. 17de. 21-22
Sal 44 Llega el Esposo; salid a recibir a Cristo, el Señor.
Mateo 25,1-13: ¡Llega el esposo!
Diez jóvenes doncellas simbolizan la espera de la comunidad cristiana. En la actitud de las vírgenes encontramos dos modos de prepararnos para caminar por la vida como creyentes. Una actitud distraída, superficial o una espera vigilante, preparada, atenta, alegre, pronta para salir al encuentro del Señor en sus múltiples manifestaciones. De aquí la importancia en nuestra vida de estar atentos, tomar conciencia, vigilar.
Cada una de estas vírgenes va provista de sus lámparas, estas lámparas pueden simbolizar nuestro corazón, nuestra interioridad, nuestro yo más profundo, la sede de nuestros buenos y malos deseos. La finalidad de estas lámparas es dar luz, iluminar, en el caso de la parábola iluminar el camino del cortejo.
Pero la lámpara en si no ilumina, necesita del aceite, de la fe, del amor. Es momento para reflexionar sobre nuestras lámparas, sobre la luz que emitimos, ¿somos luz que ilumina a los que caminan junto a nosotros en el camino de la vida? ¿Qué provisiones, que aspectos hemos de cuidar para mantener viva la fe, el amor? ¿Qué necesita mi vida para iluminar el camino?
En este camino de la vida, donde, como decía al principio, desde el punto de vista creyente, caminamos hacia un encuentro definitivo con el Señor, en el día a día de cada uno, cada una, sabe que las oportunidades de encontrarnos con Él son muchas. En ese final de nuestra vida también Mateo pone en boca de Jesús todas las posibilidades de encuentro con Él «Porque tuve hambre ymedisteis de comer, tuve sed y medisteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme» (Mt 25, 35-36).
F/ Dominicos.org

