Evangelio del día 📖 jueves 16 de mayo 2024. Séptima Semana de Pascua
Beato Gil de Santarem
Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 22, 30; 23, 6-11
Salmo 15, 1b-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti
san Juan 17, 20-26: “ Que todos sean uno ”
No estamos solos
Saulo ¡El temido Saulo! El perseguidor de los cristianos, el que odiaba a Jesús y a sus Discípulos, el que incansable iba por los caminos tras los que predicaban la Palabra para acabar con ellos… hasta que se encontró cara a cara con Él, hasta que vio la Luz y escuchó la Voz. Ya no volvió a ser el mismo.
Hoy lo vemos siendo juzgado por Roma ante sus compatriotas judíos y se nos viene a la memoria el Juicio de Cristo ante Pilatos ¿Quién le iba a decir a él, Pablo de Tarso, que se vería así por predicar y defender la Palabra de Dios enseñada por el Hijo? Su transformación es total, absoluta. Eso es lo que tiene encontrarse con Cristo cara a cara: que la vida no vuelve a ser la misma. Pablo es un hombre nuevo, consagrado a dar a conocer el Evangelio, a convertir a los hombres a la Verdad. Pero él solo no hubiera podido, sin la ayuda de Jesús no hubiera sido capaz. En esta empresa no estaba solo: Dios estaba con él.
Nosotros nunca debemos sentirnos solos, tenemos que ser conscientes de que Dios siempre está a nuestro lado aún en los momentos más difíciles (como Pablo ante los que le acusaban) y que es la presencia de Dios la que nos ayuda y nos da la fuerza para seguir adelante.
Seamos todos uno en Cristo
Conmovedor, enternecedor ver a Cristo pidiendo por nosotros. Por ti, por mí, por todos. Invocando al Padre, poniéndonos en sus manos, encomendándonos a Él. Solo un amigo con mayúsculas se preocupa tanto por los suyos. Y Jesús pide al Padre para nosotros lo mismo que Él ya tiene: la unidad con Dios, la unidad entre nosotros, la unidad y la Gloria compartida.
Una sola Iglesia, un mismo corazón. Las divisiones debilitan, destruyen, solo permaneciendo en unidad una empresa, un objetivo, un trabajo llega a buen fin. Y si esa unidad es en el Amor, en el Corazón, el éxito está garantizado. Y la Salvación del Mundo es la mayor empresa, la más colosal. Para eso vino Cristo al Mundo: para que se salvara del pecado. Y para ello se valió en primer lugar de los Doce, ellos serían los encargados de dar a conocer en primer lugar la Buena Nueva y detrás de ellos todos aquellos discípulos que fueron creyendo en la Palabra. Y así hasta hoy.
En esta impresionante oración Jesús le pide al Padre que nos tenga el mismo amor que le tiene a Él y lo hace poniéndose de valedor nuestro, rogando a Dios que nos ame igual que le ama a Él ¿No es emocionante? ¿No es para estar dándole gracias a todas horas? Este amor que Cristo nos tiene culminará en el Gólgota, en la Cruz, algo que a veces, por conocido, podemos no valorar en su grandeza y generosidad. “Nadie ama tanto como el que da su vida por sus amigos” Y Jesús la dio pero también pidió al Padre que nos amara hasta el infinito aún en los peores momentos: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”.
Correspondamos a Jesús con la unidad, con el ser uno solo con Él, olvidando rencillas, puntos de vista y divisiones que no llevan a nada. Pongamos en práctica lo que tantas veces recitamos en el Credo: que creemos en Una Santa Iglesia Católica.
F/ Dominicos.org

