Miércoles 03 de marzo de 2021. 2da Semana. Ciclo B, Tiempo de Cuaresma

San Emeterio de Calahorra

Jeremías 18,18-20: Venid, lo heriremos con su propia lengua

Salmo 30: Sálvame, Señor, por tu misericordia.

Mt 20, 17-28: Lo condenarán a muerte

El Hijo del Hombre será entregado a los sumos sacerdotes y letrados que lo condenarán a muerte. 19Lo entregarán a los paganos para que lo maltraten, lo azoten y lo crucifiquen. Al tercer día resucitará.

El martirio es una de las marcas más elocuentes en la tradición del cristianismo; la heredó del judaísmo. Ya entrada la época helenística, cuando los modos de vivir y entender el mundo con moldes griegos comenzaron a imponerse, los judíos de Palestina se levantaron los campeones de la fe a defender los valores patrios y el monoteísmo y empuñaron las armas. A los mártires del judaísmo siguieron los mártires cristianos. Cada vez que un gobierno absolutista ha querido suplantar la conciencia personal y soberana de los fieles al Dios único, el derramamiento de la propia sangre, como la de Cristo en la cruz, se ha convertido en testimonio elocuente de la inviolabilidad de la propia conciencia. Nada ni nadie puede sujetarla sino el propio Dios. Así, una de las tareas más urgentes entre los creyentes es la formación de la propia conciencia. ¿Qué hacemos para actualizar nuestras normas de conducta personal y social? ¿Qué valor o principio personal consideramos inviolable?

F/ Editorial Claretiana

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