Hagan soñar a la personas para que aspiren a una vida en plenitud
La primera dimensión del servicio que ofrece la Asociación es la espiritual, señala el Papa, la que lleva a la contemplación, la que impulsa a una vida «orientada a la plenitud».
Su vocación es ayudar a los artistas a crear un puente entre el cielo y la tierra. Quieren despertar en ellos la búsqueda de la verdad, ya sean músicos, poetas o cantantes, pintores, arquitectos o directores, escultores, actores o bailarines o lo que sea. Porque la belleza nos invita a un modo distinto de estar en el mundo.
La segunda dimensión «con un francesismo de palabra la llamamos evenemencial» – prosigue Francisco – destacando que la Diaconie de la Beauté ayuda a restablecer el diálogo entre la Iglesia y los artistas a través de encuentros, espectáculos, conciertos, representaciones.
Es una manera para ustedes de hacer visible la proximidad de la Iglesia a los artistas, entrando en diálogo con su cultura y su vida, sean creyentes o no.
La tercera dimensión es muy concreta. El Papa Francisco la define «residencial». Es la creación de hogares en los que alojar y realzar la dignidad de artistas cuyas vidas suelen estar marcadas por la soledad, la depresión y el sufrimiento interior.
Su reto es sacar a la luz la belleza que se esconde en él o ella, para que a su vez se convierta en apóstol de esta belleza que genera vida, esperanza y sed de felicidad.

