Martes 21 de julio del 2026. Decimosexta Semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu Salvación…

Primera lectura de la profecía de Miqueas 7, 14-15. 18-20

Salmo 84, 2-4. 5-6. 7-8 R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia

Mateo 12, 46-50: Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu Salvación…

“El que haga la voluntad de mi Padre… ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”

¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos? Estas preguntas retóricas de Jesús, lejos de suponer un cierto menosprecio a su familia y, sobre todo a María, su madre, lo que quieren significar es que, en relación con la primera lectura, solo la Fe y el Amor constituyen la verdadera familia de Dios y, por ende, debe ser también la base de la fraternidad humana querida por Este.

Y el mejor ejemplo es precisamente María, la Siempre Fiel, que dio un Sí incondicional a un Dios que le pedía no ya una fe inquebrantable, sino su propia vida y la vida de su pueblo, Israel. Con ella, en Ella Dios se hace presente entre nosotros de una manera nueva, increíble… El Dios Siempre Fiel se hace uno de nosotros y nace así una nueva familia, un nuevo pueblo «que hace la voluntad del Padre»

Jesús nos invita a la verdadera familia de los hijos de Dios, a la Iglesia, que construye el Reino desde una fraternidad inquebrantable que nace de la Fe y del Amor y va más allá de los lazos de sangre. Ciertamente es un exigente compromiso en el que no bastan solo nuestras fuerzas, pero también una consoladora esperanza.

F/Dominicos.org

 

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