Lunes 09 de Marzo de 2020. A. 2a Semana de Cuaresma
Francisca Romana (1440)
Dn 9,4b-10: Hemos pecado. Salmo 78: Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados. Lc 6,36-38: Perdonen y serán perdonados.
Dn 9,4-10: La oración de Daniel se basa en la misericordia de Dios. Hemos pecado, hemos sido malos. Aunque no hayamos escuchado tu voz, tú eres compasivo y misericordioso, que esperas nuestro cambio de vida.
Lc 6,36-38: Con una gran sensibilidad, Lucas, nos presenta un Dios compasivo y misericordiosos. “Sean compasivos, como es compasivo el Padre de ustedes” (v. 36). Los salmos destacan la grandeza del poder divino: Él perdona todas tus culpas, y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de gracia y de misericordia (Sal 103,3.4)
“No juzguen y no serán juzgados” (v.37). Con que facilidad juzgamos a las personas, criticamos su forma de actuar, vivir, comportarse. Nunca valoramos sus virtudes, ni vemos en nuestro interior, cuáles son nuestras actitudes y comportamientos, sin corregirnos. La misericordia de Dios, no es abstracta, toca la realidad concreta de nuestra vida. “El sostiene a los humildes a los humildes y humilla a los malvados hasta el polvo (Sal 147,3.6)
Jesús nos invita a ser generosos: “Den y se les dará”. La generosidad para con el hermano, el que está a tu lado, es la característica del seguidor de Jesús, porque nuestra manera de obrar seremos medidos.
¿Somos compasivos, sabemos perdonar y comprender a nuestros hermanos con la misma misericordia y compasión de Dios nuestro Padre?
Fr. Héctor Herrera o.p.

