Miércoles 22 de Julio de 2020. A. 16ª. Semana T.0.
María Magdalena (s. I) Patrona de la Orden de Predicadores.
Cant 3,1-4a: Encontré el amor. Salmo 62: Mi alma está sedienta de ti, mi Dios. Jn 20,1.11-18: Mujer, ¿por qué lloras?
Jn 20, 1.11-18: María Magdalena es discípula de Jesús, la primera testigo de la resurrección. Son varias las mujeres que acompañan a Jesús en su misión. Con esta presencia, Jesús cuestiona a la sociedad religiosa de su tiempo que minusvaloraba a la mujer.
María Magdalena, ha seguido a Jesús con fe y participa en su misión. Amó a Jesús para enseñarnos a amarlo. Allí está ante el sepulcro. No comprende que esté muerto, aquél que entregó su vida, haciendo el bien. Llora, como las mujeres hoy, que no olvidan las fosas comunes de las víctimas de la violencia, o las muertos víctimas de esta pandemia de coronavirus.
Jesús, dialoga con ella, su dolor se transforma en alegría. Él la llama por su nombre ¡María! Ella le responde, Maestro. Jesús nos habla a nuestro corazón, en nuestra vida para darnos la alegría de vivir y vivir una vida nueva.
“Ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre, el Padre de ustedes, a mi Dios, el Dios de ustedes” (Jn 20,17). María, es la primera testigo de la resurrección. Es Cristo mismo, la convierte en testigo de la vida. Hoy, muchas mujeres arriesgan su vida en defensa de la vida de los pobres, frente a la pandemia.
Es una testigo del resucitado y de la misión que hoy tienen las mujeres en la Iglesia. Es el puente entre Dios y la humanidad. María de Magdala, representa a la mujer en la Iglesia, en la pastoral de la salud, educación, misioneras defendiendo la ecología, su aporte como teólogas, en las estructuras mismas de la Iglesia, pero aún, queda mucho por reconocer su participación activa de discípulas y misioneras, para que brille la luz del resucitado en la evangelización de los pueblos.
Fr. Héctor Herrera Op.

