Lunes 31 de Agosto 2020. Semana 22 T.O. – Ciclo A
Ramón Nonato (1240)
1Cor 2,1-5: Les he anunciado a Cristo Salmo 118: ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! ,Lc 4,16-30: Ningún profeta es aceptado en su patria
Jesús entra en la sinagoga y lee el texto del profeta Is 61,1-2. Es el Espíritu de Dios que lo empuja al cumplimiento de su misión. En Él se cumple lo que ha profetizado Isaías: 1) Anunciar una buena noticia a los pobres 2) Anunciar la libertad a los cautivos; 3)Devolver la vista a los ciegos, no sólo física, sino espiritual, moral; 4) Liberar a los oprimidos de diversas formas de opresión como se dan hoy en día la trata de personas, la corrupción, el narcotráfico, el temor al que los oprime; 5) proclamar el año de la gracia del Señor: condonación de las deudas, devolución de las tierras a sus antiguos dueños, porque la tierra es un don de Dios.
Para sorpresa de sus paisanos les dice: “Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura” (v. 21).
Sucede como hoy nos dirá el Papa Francisco: “en el ánimo de alguno empezó a insinuarse la carcoma de la envidia y comenzó a decir pero ¿dónde ha estudiado éste? ¿No es este el hijo de José? Y nosotros no conocemos a toda la familia. ¿Pero en qué universidad ha estudiado éste? Lo que había empezado de una manera alegre corría el peligro de concluir con un crimen, la muerte de Jesús “por los celos, por la envidia”. Pero no se trata solamente de un suceso de hace dos mil años, “esto sucede cada día en nuestro corazón, en nuestras comunidades” cada vez que se acoge a alguien hablando bien de él el primer día y después cada vez menos hasta llegar a la habladuría casi al punto de “despellejarlo”.
¿Aceptamos las exigencias y retos de Jesús para liberarnos de todo prejuicio, comodidad y hacer nuestro el evangelio de Jesús? ¿Cómo ponemos en práctica este mensaje de libertad de Jesús en nuestras comunidades cristianas?
(+) Fr. Héctor Herrera op.

