La violencia gana terreno, atrévanse a construir un mundo diferente
«Queridos amigos, vivimos en un mundo lleno de ruido donde los valores del silencio y de la escucha están asfixiados. En este contexto los invito a redescubrir la dimensión profunda de la escucha. Escuchar es un acto de amor. Está en el corazón de la confianza. Sin escuchar, pocas cosas pueden crecer o desarrollarse. Escuchar te permite darle a la otra persona el espacio que necesita para existir».
«La violencia gana cada vez más terreno», en tiempos difíciles caracterizados por conflictos y guerras, para «atreverse a construir un mundo diferente, de escucha, de diálogo y de apertura, para «mostrar otros sueños que este mundo no ofrece, para dar testimonio a la belleza de la generosidad, del servicio, de la pureza, de la fortaleza, del perdón, de la fidelidad a la propia vocación, de la oración, de la lucha por la justicia y el bien común, del amor a los pobres, de la amistad social» (Christus vivit , 36)».
Caminar juntos, el Pontífice explica que esto significa también «cerrar el camino a la marginación, el cierre, la exclusión y el rechazo de una categoría de personas». E invita a los jóvenes a convertirse en «constructores de puentes entre pueblos, culturas y religiones», a transformar sueños de amor, de justicia y de paz en realidad concreta, a vivir el presente, a no sacrificar «la preciosa juventud en el altar de los falsos placeres y la superficialidad.»

