Sean portadores de esperanza y artífices de paz
“Al discípulo fiel – dijo el Papa – se le ve por la alegría del Evangelio que se transparenta en su rostro, en su estilo de vida, con el que transmite a los demás el Amor que primero recibió y recibe cada día”, así como la creatividad no es autorreferencial sino que viene del Espíritu, de hecho, el Santo Padre subrayó: “¡Es Él quien atrae los corazones, no nosotros!”.
Ustedes operan en 79 países: están allí para anunciar el Evangelio y hacer presente el Reino de Dios en el mundo. Esto – como bien saben – se hace compartiendo la alegría y no imponiendo obligaciones. Las actividades misioneras creativas nacen del amor a la Palabra de Dios; la creatividad nace de la contemplación y del discernimiento. Y aunque la acción creativa personal es buena, la acción creativa comunitaria es mejor para la unidad y la fuerza de la Iglesia.
En el mundo actual, dividido y herido, surgen algunas urgencias que Francisco les indicó. La primera es “ser constructores de paz”, escuchando el clamor de la gente.

