Lunes 16 de junio del 2025. Undécima Semana del Tiempo Ordinario – Año Impar

Primera lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 6, 1-10

Salmo de hoy 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 R/. El Señor da a conocer su salvación

Mateo 5, 38-42: Yo les digo que no hagan frente al que les hace mal

Desplegar nuestra capacidad de amar

Uno de los rasgos de la pedagogía de Jesús al enseñar fue utilizar imágenes que nos interpelen y nos sacudan por dentro. No pretendía que esas imágenes fueran tomadas literalmente, eso sería quedarnos en la superficialidad de las cosas, sino que nos ayudaran a cuestionarnos y abrirnos al Dios de la Misericordia para vivir en plenitud nuestra vida. Decía Nelson Mandela: «Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de que hayamos vivido; es la diferencia que hemos hecho en la vida de los demás lo que determinará el significado de la vida que llevamos.»

Las palabras y la vida de Jesús siempre son una invitación a ir más allá. A superar la proporcionalidad de la norma con la sobreabundancia de la justicia. La manera de detener la violencia no es devolver violencia. Esta enseñanza nos la trasmite la comunidad de Mateo que ha sufrido violencia y persecución, desde esa experiencia, nos habla de reconciliación, perdón y fraternidad.

En la Eucaristía del comienzo de su ministerio pastoral, el Papa León, nos decía: «En nuestro tiempo, vemos aún demasiada discordia, demasiadas heridas causadas por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo a lo diferente, por un paradigma económico que explota los recursos de la tierra y margina a los más pobres. Y nosotros queremos ser, dentro de esta masa, una pequeña levadura de unidad, de comunión y de fraternidad. Nosotros queremos decirle al mundo, con humildad y alegría: ¡miren a Cristo! ¡Acérquense a Él! ¡Acojan su Palabra que ilumina y consuela!»

En el pasaje del evangelio de hoy Jesús no invita a vivir el amor con radicalidad, “hacer el bien”, renunciando a cualquier tipo de actitud de resignación o apatía, desplegando todas nuestras capacidades para que nuestro mundo plasme el ideal de Dios, que es el Reino así podremos decir con el salmista: «El Señor da a conocer su salvación, revela a las naciones su justicia!» (Sal 97,2)

F/ Dominicos.org

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