«La paz comienza con lo que decimos y hacemos»

El Papa León señaló que el camino de Agustín «estuvo lleno de pruebas y errores, como nuestras propias vidas». Sin embargo, gracias a la gracia, a las oraciones de su madre Mónica y al testimonio de la comunidad que le rodeaba, descubrió «el camino de la paz para su corazón inquieto».

El Papa subrayó que el testimonio de Agustín llama a cada cristiano a reconocer los dones que Dios le ha dado y a ofrecerlos «en amoroso servicio a Dios y al prójimo».

Animó a todos a filtrar el ruido y la división del mundo para escuchar la voz amorosa de Dios, la única que puede traer la paz. «Cuando oímos esa voz tranquilizadora», dijo, «podemos compartirla con el mundo mientras nos esforzamos por ser uno en Él».

El Papa León concluyó encomendando la familia agustiniana a la Virgen María, Madre del Buen Consejo, rogando que «Dios os bendiga a todos y traiga paz a vuestros inquietos corazones, y os ayude a continuar construyendo una comunidad de amor, una en mente y corazón, atenta a Dios».

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