Martes 4 de noviembre del 2025. Trigésimo primera semana del Tiempo Ordinario – Año Impar

Primera lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 5-16ª

Salmo 130,1.2.3 R/. Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.

Lucas 14, 15-24: Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren

¿Me autoexcluyo del banquete del Reino?

Ante el deseo, quizás un poco nostálgico, de un oyente de Jesús, de participar en el banquete del Reino de Dios, la plenitud feliz y eterna, Jesús, como es su costumbre, le remite a él mismo. La entrada o no en el banque del Reino depende absolutamente de cómo la persona responde la invitación que Dios le hace a todos y a cada uno.

No es cuestión de suerte o de privilegio, o que Dios escoja a unos y no a otros. Sea como sea su situación actual, santa o pecadora, creyente o increyente, tibia o ferviente, segura o con dudas, tranquila o llena de problemas, cada cual es invitado por su nombre. Y, a partir de ahí, para responder, ha de jerarquizar sus prioridades a fin de que, en todo lo que piensa, siente, hace o cómo se relacione, la unión amorosa con Dios y su colaboración con el Reino de la justicia y la paz en todos los niveles (personales, familiares, sociales, políticos, eclesiales, etc.) sea el criterio discernidor de las opciones y de las conductas, que nos conducen a la ansiada meta.

No desperdiciemos la invitación de Dios, ni nos quedemos en suspiros nostálgicos de anhelos vanos. Si aceptamos esa invitación, nuestra vida personal, social y eclesial se irá configurando según los rasgos que nos señalaba Pablo en la primera lectura.

Y podremos gozar de la serenidad gozosa y llena de realismo y confianza que rezuma el salmo responsorial.

F/ Dominicos.org

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