Arequipa, la región donde ir a trabajar se ha vuelto más peligroso
Cada mañana, miles de arequipeños salen de casa a construir un edificio, operar maquinaria en una planta, manejar un vehículo de transporte o trabajar en un taller, sin saber que este año la posibilidad de no volver ilesos ha crecido de forma alarmante. Según el informe del Consejo Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo (CORSSAT), Arequipa registró 1,760 casos vinculados a accidentes y enfermedades ocupacionales solo entre enero y mayo de 2026, una cifra que representa un incremento del 68% respecto al mismo periodo del año anterior. Detrás del número frío hay ocho vidas que ya no volvieron a casa, siete trabajadores murieron entre enero y abril, y uno en mayo, todos a causa de accidentes laborales.
El desglose del reporte, notificado ante la Gerencia Regional de Trabajo y Promoción del Empleo del Gobierno Regional de Arequipa, muestra la magnitud del problema, 1,735 accidentes de trabajo, 15 incidentes peligrosos y 3 enfermedades ocupacionales en apenas cinco meses. La gerente regional de Trabajo, Catherine Rodríguez Torreblanca, alertó durante la sesión ordinaria del CORSSAT sobre el incremento sostenido de casos y subrayó la urgencia de intensificar las medidas de prevención en los distintos sectores económicos de la región. Como respuesta inmediata, el Consejo aprobó campañas de sensibilización y capacitaciones dirigidas específicamente al sector transporte, a los adolescentes trabajadores y a las microempresas, tres de los frentes donde la informalidad y la falta de protocolos de seguridad suelen concentrar el mayor riesgo.
El salto del 68% no aparece en el vacío. Especialistas en seguridad ocupacional coinciden en que buena parte de la siniestralidad laboral en el país se explica por la débil cultura de prevención y por sectores donde la presión productiva supera a la fiscalización, solo el 42% de las empresas formales cumple con brindar capacitación en seguridad al personal recién contratado, según cifras del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) a nivel nacional. En regiones con alta concentración de actividad industrial y minera esta combinación de alta demanda laboral, presión por cumplir plazos y deficiente fiscalización se convierte en caldo de cultivo para los accidentes, especialmente en construcción, uno de los rubros con las tasas más elevadas de siniestros graves y mortales debido al trabajo en altura, la manipulación de herramientas eléctricas y la exposición a riesgos estructurales.
La cifra de Arequipa, además, probablemente esté por debajo de la realidad. La informalidad laboral en la región supera el 62%, según datos del INEI difundidos este año, lo que significa que una parte considerable de la fuerza de trabajo se desempeña fuera de cualquier sistema de notificación oficial, sin seguro, sin contrato y, por tanto, sin que sus accidentes lleguen jamás a las estadísticas del CORSSAT. Mientras el Gobierno Regional anuncia capacitaciones y campañas de sensibilización, la pregunta que persiste entre los propios trabajadores es si esas medidas llegarán a tiempo para revertir una tendencia que, a mitad de año, ya deja ocho muertos y un incremento de dos tercios en los casos registrados.
Redacción Patty Mamani

