Reportaje
Salud mental universitaria en arequipa entre la creciente demanda y la capacidad de respuesta
La ansiedad, el estrés académico, la presión económica y la incertidumbre sobre el futuro forman parte de la rutina de miles de universitarios en Arequipa. Frente a ese panorama, las principales universidades de la ciudad han fortalecido sus servicios de salud mental mediante consultorios psicológicos, campañas preventivas y programas de acompañamiento. Sin embargo, persiste una pregunta sin resolver: ¿estos servicios alcanzan para atender oportunamente a todos los estudiantes que los necesitan?
La preocupación tiene respaldo técnico. La Organización Mundial de la Salud sostiene que la mayoría de los trastornos mentales aparecen antes de los 25 años, edad en la que se concentra la población universitaria. En el Perú, la salud mental se ha convertido también en una prioridad declarada para las instituciones de educación superior, aunque la información disponible sobre el alcance real de sus servicios sigue siendo limitada.
Una demanda que no para de crecer
De todas las universidades de la ciudad, la Universidad Nacional de San Agustín es la que más información comparte sobre lo que hace en este terreno. Según cifras publicadas en su propia página, el último año sus departamentos médicos registraron más de 14 000 atenciones entre medicina, odontología, nutrición, enfermería, trabajo social y psicología. A eso se suma que 5 274 estudiantes ingresantes pasaron por una evaluación integral de salud al arrancar el año académico 2026. La propia universidad admite que buena parte de esa demanda tiene que ver con estudiantes que buscan, cada vez más, orientación emocional.
El Centro de Salud Mental Comunitario San Agustín registra una tendencia similar. Entre agosto de 2022 y diciembre de 2024 atendió a 1 889 personas, de las cuales el 61 % pertenecía a la comunidad universitaria. Solo en 2024 fueron atendidos 362 estudiantes, el 67 % de ellos mujeres. Ansiedad, depresión y trastornos adaptativos figuran como los diagnósticos más frecuentes. Los datos evidencian una realidad: cada vez más universitarios buscan apoyo profesional para afrontar problemas emocionales relacionados con la vida académica y personal.
Las demás universidades también fortalecen sus servicios
La Universidad Católica de Santa María cuenta con un Centro de Atención Psicológica y un Servicio Médico que desarrollan campañas permanentes de prevención y promoción de la salud mental. En abril de 2026, la universidad organizó una jornada de sensibilización por el Día Mundial del Trastorno Bipolar, con sesiones psicoeducativas orientadas a que los estudiantes reconozcan señales de alerta. La institución destacó que estas iniciativas buscan reducir el estigma y promover la búsqueda temprana de ayuda profesional. Sin embargo, la UCSM no publica cifras sobre el número de estudiantes atendidos, tiempos de espera o cobertura de sus servicios.
Por su parte, la Universidad Católica San Pablo ofrece atención psicológica a través de su Dirección de Bienestar Universitario y desarrolla programas de tutoría y acompañamiento emocional. De manera similar, universidades como la UTP y la Universidad Continental disponen de áreas de bienestar y consejería psicológica para sus estudiantes. No obstante, al igual que la UCSM, estas instituciones no difunden indicadores que permitan evaluar si la capacidad de atención responde a la demanda existente.
La ausencia de información pública dificulta comparar la cobertura de los servicios psicológicos entre universidades y conocer si los estudiantes reciben atención en plazos oportunos.
El estrés académico sigue siendo una constante
Mientras las universidades amplían sus programas de bienestar, la investigación científica confirma que el estrés continúa siendo una de las principales amenazas para la salud mental estudiantil. Un estudio realizado en la ciudad de Arequipa por investigadores de la UNSA encontró que el 63 % de los estudiantes evaluados presenta un nivel moderado de estrés académico, siendo las evaluaciones de los docentes el principal factor estresante. La investigación concluye que las universidades deben fortalecer programas de apoyo psicológico y estrategias para el manejo del estrés.
La preocupación no es exclusiva de Arequipa. Una encuesta aplicada a 60 000 estudiantes universitarios en España reveló que cerca de la mitad presentaba síntomas relevantes de ansiedad y depresión, mientras que uno de cada cuatro sufría insomnio y uno de cada cinco había tenido pensamientos suicidas. Los investigadores concluyeron que, aunque las universidades cuentan con servicios psicológicos, estos suelen ser insuficientes frente al aumento de la demanda.
El desafío ya no es crear servicios, sino medir su impacto
En los últimos años, las universidades arequipeñas han dado pasos importantes al incorporar consultorios psicológicos, campañas preventivas y actividades de promoción del bienestar emocional. La UNSA, por ejemplo, sostiene su Centro de Salud Mental Comunitario con un equipo multidisciplinario de 23 profesionales, en coordinación con la Gerencia Regional de Salud.
Sin embargo, la falta de indicadores públicos sobre tiempos de espera, número de consultas psicológicas por estudiante, personal disponible o porcentaje de cobertura impide conocer si estos servicios responden realmente a las necesidades de la comunidad universitaria.
La evidencia disponible muestra que la demanda por atención psicológica continúa creciendo y que el estrés, la ansiedad y la depresión forman parte de la realidad de muchos estudiantes. En ese escenario, la discusión ya no debería centrarse únicamente en si las universidades cuentan con un consultorio psicológico, sino en qué tan accesible, oportuno y suficiente resulta ese servicio para quienes deciden pedir ayuda.
