«Recemos por la paz, luchemos por la paz». Francisco, en los saludos posteriores al Ángelus dedicado a San Esteban, primer mártir del cristianismo, lanza un sentido llamamiento por todos los pueblos que sufren la violencia.
“A la intercesión del primer mártir confío también la invocación de la paz de los pueblos asolados por la guerra. Los medios de comunicación nos muestran lo que produce la guerra: hemos visto Siria, vemos Gaza. Pensamos en la atormentada Ucrania. Un desierto de muerte. ¿Es esto lo que se quiere? Los pueblos quieren la paz. Recemos por la paz. Luchemos por la paz”