Viernes 06 de noviembre de 2020. Semana 31 T.0.
Severo (303)
Flp 3, 17–4, 1 Aguardamos un salvador
Salmo 121:
Lc 16, 1-8: Los hijos de este mundo son astutos
Jesús nos pone como ejemplo a ese administrador que despilfarra los bienes de su Señor. Al mismo tiempo descubre la corrupción no sólo económica, social, política, religiosa de su tiempo y de nuestro tiempo. Al verse descubierto se pregunta ¿qué haré ahora? Comienza a llamar uno por uno a los deudores y les hace poner en el recibo menos de lo que le deben al Señor. Así sucede hoy en día: los diezmos, las coimas para ganar las obras, obras mal hechas, una codicia y ambición por el dinero que pertenece a todos, o hacer obras que no benefician a la educación, salud e infraestructura que requiere la nación.
Jesús no alaba al mal administrador, sino la astucia con que había actuado. “Porque los hijos de este mundo son más astutos que los hijos de la luz” (Lc 16,8).
En cuanto a los asuntos financieros, económicos y políticos, los hombres hacen maravillas de su ingenio e inteligencia, para obrar mal. Si algunos políticos tienen que sepultar al adversario lo hacen, sin remordimientos, más si es mujer.
Jesús quiere llamarnos la atención a los cristianos: ser creativos en la construcción del reino de Dios. ¿Cómo construir mejores familias cristianas donde se siembre la fe, acogerse con cariño y respeto entre esposos, dar ejemplo de fidelidad y confianza entre hijos? ¿Cómo ser honestos, mejores y transparentes en la administración de la economía del estado, en el gobierno municipal, regional y nacional? Si seguimos el reino de Dios, anunciado por Jesús, cultivemos los valores de una buena administración a todo nivel con honestidad, pensando que el Señor mira nuestra conciencia y nuestro actuar. Creemos una conciencia ciudadana que exija la transparencia y los presupuestos de las obras. Sólo así a través de la veeduría ciudadana en todos los estamentos, podemos avanzar en la construcción del reino de Dios con amor, respeto, justicia y paz. Es posible hacerlo, si somos verdaderos discípulos de Jesús.

