Martes 14 de septiembre de 2021. Tiempo Ordinario, Año Impar, Semana No. 24º

Exaltación de la Santa Cruz

Nm 21, 4-9: Los mordidos de serpiente sanarán

Salmo 77: No olviden las acciones del Señor

Flp 2, 6-11: Dios lo exaltó sobre todo

Jn 3, 13-17: El Hijo del hombre será elevado

La cruz y muerte de Jesús no fue algo improvisado sino consecuencia de una convicción profunda: la lucha por la justicia. En el contexto de la liturgia de hoy, la cruz no debe destacarse solo como un signo de piedad nada más sino como un signo del compromiso total del amor que Dios tiene para con la humanidad y, por lo mismo, impulsarnos a tomar el riesgo de asumir la causa de Jesús. De esta manera, la cruz ya no es solamente el madero y símbolo de la muerte, ni tampoco el signo de la derrota y del sufrimiento. No, en Jesús la cruz es señal de la fidelidad a Dios y a la humanidad; es la insurrección de la vida ante la muerte. Es la clara expresión de una firme convicción: “que el mal no tiene la última palabra”. Podemos preguntarnos: ¿estamos dispuestos a cargar “la cruz”, solidarizarnos con los crucificados de esta historia, luchar por la justicia y asumir las consecuencias de esta convicción? O, contemplamos “la cruz” de Jesús sin hacer absolutamente nada.

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