Miércoles 22 de marzo 2023. Cuarta semana de Cuaresma

Primera lectura del libro de Isaías 49,8-15

Salmo de hoy 144: R. El Señor es clemente y misericordioso.

Juan 5, 17-30: Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo

El Profeta infunde ánimo y esperanza en quienes todavía no creen en la pronta liberación. El segundo Isaías se dirige a Israel en uno de los periodos más difíciles de su historia, el Exilio. No existe más templo, ni líderes religiosos, ni culto ni señales evidentes de la Alianza. Lejos de desanimarse, el “Siervo”, cree que a pesar de todo, es posible encontrar una nueva relación con Dios. Tiene una nueva experiencia de Dios. La fe renace. La ternura de Dios se manifiesta: “Consolad, consolad a mi pueblo” Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados» El judaísmo posterior dio una interpretación mesiánica a estos cantos misteriosos, pero fue Jesús de Nazaret el que se identificó a sí mismo como el “Siervo”.

Mi Padre sigue actuando

Llamar a Dios “Padre” era un verdadero atrevimiento para el pueblo judío; en cambio Dios fue, en la experiencia de Jesús, un “Padre” de verdad, amoroso y cercano, no sólo en sentido metafórico sino real. La paternidad experimentada lo condujo a vivir un amor entrañable, sin juzgar a nadie; a trabajar por la consolación y la dignificación de toda vida. Lo de Jesús no es un simple ejercicio piadoso de contemplación silenciosa del misterio de Dios, a quien se debía obedecer y temer, sino, la encarnación de un compromiso público y político de un Dios amigo de los empobrecidos y de las causas justas. Seamos hermanas/os continuadores de la misión de un Dios que sirve, dignifica, da sentido, compromete, humaniza. Este Padre de Jesús y nuestro, tiene un gran proyecto en su corazón: hacer de la tierra una casa habitable.

F/ Dominicos.org

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