Familia peruana clama repatriación tras muerte en combate de voluntario en Ucrania

La trágica muerte del joven peruano José Ávila Tuanama, de 29 años, ha puesto en el ojo público la responsabilidad del Estado frente a quienes se alistan como voluntarios en conflictos extranjeros. Ávila, originario de Tarapoto, se unió en diciembre pasado a las fuerzas ucranianas para combatir la invasión rusa y falleció al ser emboscado durante una patrulla, cuando su contrato estaba a punto de concluir.

Su padre, Elías Ávila, pide a la presidenta Dina Boluarte y al Ministerio de Relaciones Exteriores que agilicen la repatriación del cadáver y devuelvan los restos a Perú, para permitir el duelo de sus tres hijos pequeños. “Nos duele el alma. Necesitamos traerlo a casa para despedirlo como corresponde”, declaró entre sollozos.

La embajada de Ucrania en Lima y el canciller Elmer Schialer afirman que ya han iniciado gestiones, recordando que, al tratarse de un “contrato formal” con el ejército ucraniano, existen “responsabilidades” y protocolos que cumplir. Sin embargo, la familia denuncia falta de comunicación: “Solo nos enteramos por la prensa”, dice la madre, desconsolada.

Mientras el gobierno promete diligencia, las semanas pasan y la familia solo confronta la incertidumbre. José Ávila no solo deja un mensaje de solidaridad internacional, sino también la urgente necesidad de que el Estado peruano defina un protocolo claro para sus ciudadanos en tierras bélicas y honre la memoria de quienes, voluntariamente, arriesgan todo.

Redacción Pamela Amesquita

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