Chaucalla sigue incomunicada y exige un puente real tras incendio que dejó en evidencia años de abandono
En Chaucalla, un anexo aislado del distrito de Toro, en La Unión (Arequipa), la vida transcurre marcada por un puente que nunca llega. Sus 1,500 habitantes han tenido que sobrevivir con una estructura rústica que ellos mismos levantan año tras año ante la ausencia de un puente modular prometido por autoridades locales y nacionales, pese a la presencia cercana de la minera Santa Rosa. Cada temporada de lluvias, el río destruye lo que encuentra, y cuando baja el caudal, los propios comuneros se organizan durante un mes para reconstruir un paso carrozable precario de 62 metros, hecho de troncos de eucalipto y capaz de soportar hasta 36 toneladas.
La madrugada del 3 de diciembre, esa frágil estabilidad se quebró: el puente amaneció incendiado en ambos extremos. Los vecinos sofocaron el fuego como pudieron y evitaron su colapso total, pero el daño ya estaba hecho. Según el alcalde de Toro, Jonathan Álvaro Heredia, el siniestro dejó aislada a toda la población de Chaucalla y sus cuatro anexos. Aunque los comuneros lograron reemplazar las maderas más afectadas, el cruce solo puede ser usado por vehículos ligeros. La ruta para carga pesada quedó completamente bloqueada.
La comunidad decidió desmontar este domingo la estructura rústica para evitar que la creciente del río —inminente entre diciembre y marzo— se lleve la madera. En su lugar, instalarán dos andariveles que permitan el traslado de personas y mercancías. Pero se trata de una medida extrema y vulnerable: requiere operadores permanentes y expone a la población a riesgos que un puente formal evitaría. Finalizadas las lluvias, volverían a construir su puente improvisado, un ciclo que evidencia abandono estatal y desgaste comunal.
El pedido es claro y urgente: cumplir la instalación del puente modular comprometido desde 2023. El Gobierno Regional de Arequipa destinó 1.6 millones de soles para construir los pilares del futuro puente Bailey en el sector San Antonio, en Yanaquihua, muy cerca de la estructura dañada. Sin embargo, dos años después, no hay avances y Provías Regional ni Provías Nacional han firmado el convenio necesario para ejecutar la obra. Mientras la burocracia se estanca, Chaucalla vuelve a quedar expuesta a la precariedad y el aislamiento que el Estado no ha sabido ni querido resolver.
Redacción Pamela Amesquita

