Viernes 16 de enero del 2026 – Primera semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Primera lectura del primer libro de Samuel 8, 4-7. 10-22ª

Salmo 88, 16-17. 18-19 R/. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2, 1-12

Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa.

Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.

Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico:

«Hijo, tus pecados te son perdonados».

Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:

«¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo uno, Dios?».

Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo:

«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados” o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”?

Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados -dice al paralítico-:

“Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».

Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:

«Nunca hemos visto una cosa igual».

Reflexión

Jesús tiene el poder de curar y tiene el poder de perdonar pecados; ambos son signos del Reino.  Él tiene en sus manos la posibilidad de dar la liberación y la salvación total al ser humano, tanto de dentro, como de fuera, del cuerpo y del espíritu.  Y es que, como dice el Papa Francisco:  El encuentro con Jesús llena el corazón y la vida entera de la alegría del evangelio. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento (E.G.)

Es buen momento para hacerme algunas preguntas: ¿Qué parálisis me impiden caminar por los caminos del Señor?  ¿En qué momentos acudo a Jesús para que me libere de ellas? ¿Qué camillas he de tomar?

F/ Dominicos.org

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