Jueves 21 de noviembre de 2019. C. 33ª Semana T.0. PRESENTACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA.

Ntra. Sra. de Quinche. Ntra. Sra. de la Paz

1Mac 2,15-29: Viviremos según la alianza. Salmo 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Lc 19,41-44: No reconociste la visita de Dios.

Hoy celebramos la Presentación de la Virgen María. No se narra en los evangelios, porque es una tradición muy antigua, que repercute en la Iglesia universal. Dice esta tradición que Joaquín y Ana, después de varios años de matrimonio, habían llegado a la ancianidad, sin tener descendencia. Para ellos, la esterilidad, era doblemente dolorosa, porque significaba la exclusión de la familia de las promesas del Señor, tanto más cuanto, como en el caso de Joaquín y Ana, se trataba de personas que pertenecían a la casa de David, de la que, en su día había de nacer el Mesías. Dios tiene su proyecto y les da una hija María. Esta fiesta significa la entrega voluntaria a Dios, es la fiesta de los que aspiran de verdad a renunciar a su voluntad para hacer solamente la del Señor. (MARY SALAS)

Lc. 19,41-44: Jesús llora por Jerusalén, porque la ha visitado la salvación de Dios, pero ha rechazado el amor, la misericordia y la paz manifestada en Jesús. ¡Si hubieras comprendido Jerusalén, en este día el mensaje de paz! (v. 42). Cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus polluelos (Lc 13,34-35). Si el mundo de hoy comprendiera el mensaje de paz, reconciliación y misericordia, cuántas guerras, egoísmos, persecución y destrucción de vidas, se evitarían. No endurezcamos nuestro corazón como en tiempos de Jesús. De todos depende vivir en paz, en justicia como hermanos.

Jesús anuncia la destrucción de Jerusalén, será cercada y no quedará piedra sobre piedra. Jerusalén fue destruida el año 70 d.C.

Cuando la humanidad cierra su corazón a Dios, viene la destrucción por las guerras, porque a las potencias, a los poderes internos no les interesa la vida de niños, mujeres, varones, enfermos y ancianos, se dan la destrucción de ciudades y vidas por la carrera armamentista, el calentamiento climático, porque las grandes potencias, no les interesa la vida de los pobres.

Cristo, es el Cordero inmolado, que venció a la muerte y a los egoísmos humanos. (Ap. 5,1-10).  Él es quien conduce la historia del mundo hacia la fraternidad, la búsqueda de un mundo más humano, justo, y en paz, donde se respete la vida como don de Dios, seamos misericordiosos y compasivos construyendo una buena educación en valores para las futuras generaciones.

Conocer el día de la salvación de Dios, es cuidar el medioambiente, nuestro planeta tierra. Crear un ambiente generoso y respetuoso en las familias, en la sociedad. Estamos a tiempo, si reconocemos a Cristo, como el principio y fin de todo. Porque él derramó su sangre para que tengamos una nueva vida.

Fr. Héctor Herrera, o.p.

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