Miércoles 26 de Febrero de 2020. A. MIÉRCOLES DE CENIZA.
Porfirio (240)
Jl 2,12-18: Rasguen sus corazones. Salmo 50: Misericordia, Señor: hemos pecado. 2Cor 5,20–6,2: Reconcíliense con Dios. Mt 6,1-6.16-18: Tu Padre te recompensará.
Mt 6, 1-6.16-18: Con el miércoles de ceniza, iniciamos la Cuaresma, un llamado profundo a la conversión: “Conviértanse a mí de todo corazón, con ayuno, con llanto, con luto. Rasguen los corazones y no los vestidos, conviértanse al Señor su Dios, que es compasivo y clemente, paciente y misericordioso” (Jl 2,12-13)
La Iglesia con la imposición de la ceniza, nos invita a ejercer la práctica de caridad: volviendo nuestro corazón y actitudes nuevas a Dios y a nuestro prójimo.
El evangelio nos propone ayuno, limosna y oración para abrirnos a Dios y al prójimo:
- Apertura a los demás: limosna, que es ante todo caridad, comprensión, amabilidad, perdón. Solidaridad con los más necesitados, hecha con amor, diálogo y respeto por su dignidad.
- Apertura a Dios: oración personal, familiar y comunitaria. Escuchar a Dios que nos habla con su Palabra de vida, meditarla y vivirla. Alimentarnos de Cristo, reconciliarnos con Dios y nuestros hermanos.
- Ayuno: compartir el pan con el hambriento, vestir al desnudo, dar techo al peregrino. Dejar el gesto amenazante y todo forma de opresión. El ayuno grato a Dios es compartir con gestos concretos con los más desvalidos.
Cuaresma, tiempo de sincerarnos con Dios y con el prójimo, para madurar en nuestra fe. Reconocer a Jesús como el centro de nuestras vidas que nos tiende su mano amorosa y misericordiosa, para que nuestra relación con Dios y con los demás, marque un cambio profundo en nuestra vida personal, familiar y social. Cambio profundo en el corazón para influir en el cambio de la sociedad. Reconocernos pecadores, necesitados de la misericordia de Dios para obrar rectamente en el corazón de la sociedad. Vivir este tiempo con la alegría de quién busca hacer el bien para ser felices.
¿Escuchamos a Cristo en la oración, en el compartir con el necesitado y en la reconciliación con el hermano?
Fr. Héctor Herrera o.p.

