DOMINGO DE RESURRECCION. CICLO A. D. 12.04.2020. JN 20,1-9
EL VIVE
Jn 20.1-9: María Magdalena va al sepulcro. No encuentra a Jesús entre los muertos. Corre donde Simón Pedro y Juan para comunicarles la desaparición. Ellos a su vez, encuentran el sudario y las vendas aparte. Sus ojos de la fe se abren y descubren que Él está vivo.
El mensaje de los primeros cristianos es la fe en la vida. Ese Jesús a quienes colgaron las autoridades civiles y religiosas: No está muerto. Ha vuelto a la vida. Esta es nuestra fe en Cristo, Señor de la vida y de la historia. Este es el anuncio del mensaje apostólico: son testigos de la resurrección, a partir de esta experiencia se comprende la historia de la salvación, las Sagradas Escrituras que comprende lo antiguo y lo nuevo. Esta es la misión anunciar a Cristo que Él está vivo, que está presente en medio de la comunidad: “Nosotros que hemos comido y bebido con él, después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivo y muertos” (Hch.10, 34.37-43)
El núcleo de nuestra fe, es el kerigma o proclamación: Jesús ha muerto y ha resucitado. Y nosotros creyentes hemos resucitado con Cristo. Por eso busquemos “los bienes de arriba, donde está Cristo” (Col 3,1-4). Es la invitación de Pablo de buscar los valores que Jesús proclamó y vivió en la historia: el amor a todos, la justicia, la solidaridad, la verdad. Estamos llamados a vivir esa “vida escondida en Cristo”. Una nueva espiritualidad que de sentido profundo de amor y de respeto por la vida. No actuar como los organismos de este mundo que imponen por el egoísmo sistemas de vida y modas contrarios al Evangelio de la vida.
Las primeras comunidades cristianas pasaron por todo un proceso de comprensión de la fe. Hoy los cristianos católicos tenemos que vivir la fe en el resucitado: amando la vida y defendiéndola en todo su proceso, respetando el derecho a vivir con dignidad. En poco tiempo la humanidad ha sentido la fragilidad del ser humano, por la pandemia global del coronavirus. No hemos respetado el ecosistema, que el virus ha reaccionado viendo cuan frágil es la humanidad. Nos reta a todos a tomar conciencia de ser más humanos y solidarios en defensa de la vida, en la familia, en la sociedad, sembrando los valores del evangelio donde exista más justicia, verdad, amor para todos, sin discriminación.
Jesús, el Señor de la vida, nos mueve a orar por los héroes de la salud, por todo el personal médico, enfermeras que se juegan la vida por su fe en Cristo vivo y presente en la realidad cotidiana, de esta pandemia global del coronavirus, comunicando alegría y vida a los demás. Ten ánimo y el Señor te dará su fuerza para que tú y los tuyos sean testigos de la vida, el amor y la verdad. En nuestras manos está vencer la pandemia para vivir una nueva vida.
(Fr. Héctor Herrera, o.p.)

