Martes 03 de noviembre de 2020. Semana 31 T.0.
Martín de Porres (1639)
Flp 2, 5-11 Dios lo exaltó
Salmo 21:
Lc 14, 15-24: Vengan, todo está preparado
MARTIN NOS ENRIQUECIO CON SU CARIDAD
Martín nació en Lima en 1579, 69 años después de la llegada y defensa de los indígenas de los primeros dominicos, llegados a la Isla la Española (República Dominicana). El fervor de esos primeros evangelizadores, también había calado en estas tierras. Martín era uno de la inmensa mayoría de excluidos socialmente, pero que Dios tenía un proyecto en él, convertirlo en un testigo del evangelio del amor y de la vida. Su caridad incluía a todos.
Él era pobre, con un corazón abierto a Dios y a su prójimo. Su humildad lo hacía semejante en todo a los pobres. Y los enriquecía con su amor. Hacía las cosas simples de la vida con amor. Trabajaba con sus manos, procuraba el pan y la medicina para el más necesitado. Su identificación con Cristo era profunda, su oración, su contemplación lo llevaba a la práctica de un sincero amor por su prójimo.
Había conocido dos ambientes: el de su padre Don Juan de Porres, que era Gobernador de Panamá y el de su madre Ana Velásquez, que influye con su fe y su amor en Martín.
Un día toca las puertas del Convento de la Santísima Virgen del Rosario. Y allí profundiza:
- La contemplación de Cristo sufriente en el rostro de los pobres. El amor a la Eucaristía y la protección maternal de María.
- El inmenso amor de Jesús hacia los pobres y enfermos. La alegría de servirlo en ellos, curándolos con sus manos.
- Ser testigo de la vida: amando la naturaleza y cultivándola, cosechando los frutos de la tierra para compartirlo con los necesitados.
- Buscó la justicia de Dios, basado en la caridad y la paz.
- Su humildad lo hizo buscar siempre la verdad. Y predicó con el testimonio de vida.
Hoy la figura de Martín, es un ejemplo de vida cristiana que nos invita a ser defensores de la vida como don de Dios. Cuidar y proteger la tierra. Buscar caminos de reconciliación con justicia, para que exista una paz estable. Martín nos enriquece con su caridad, porque nos hace abrir nuestro corazón a un Dios misericordioso y compasivo, que acompaña al necesitado en su camino. Y nos alienta a ser mejores personas, a saber leer en los acontecimientos diarios la presencia de Dios, manifestado en su hijo Jesús, a seguir sembrando las semillas del evangelio: la verdad, la justicia, la defensa de los más desprotegidos. El que escucha a Dios, escucha el grito de los pobres que gimen. Y Martín comprendió esta realidad de la vida. No se dejó abatir por el temor, el miedo, el egoísmo. Buscó y amó a Dios y a su prójimo con sincero corazón.
Como diría S. Juan XXIII, cuando lo canonizó el 6 de mayo de 1962: Martín de la Caridad “Amaba a sus prójimos, porque los consideraba como verdaderos hijos de Dios y hermanos suyos; y los amaba aún más que a sí mismo, ya que, por su humildad, los tenía a todos por más justos y perfectos que él”.
A ti San Martín, santo de los pobres y de los humildes, bendice a tu radio RSM Radio San Martín, para que siga difundiendo la fe, la esperanza y la alegría que supiste transmitirnos.

