Miércoles 25 de febrero del 2026 – Primera semana de Cuaresma – Año Par – Ciclo A
Primera Lectura de la profecía de Jonás 3, 1-10
Salmo 50, 3-4. 12-13. 18-19 R/. Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios mío, tú no lo desprecias
Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».
Reflexión
Jesús nos recuerda “el signo de Jonás”. Esa referencia nos hace pensar en la Pascua, en que la vida y el mensaje de Jesús se consuman en su muerte y resurrección al tercer día. Parece oportuno recordar las preguntas que nos proponía el Papa Francisco al comentar este texto: «¿Estoy apegado a mis cosas, a mis ideas, cerrado? O ¿estoy abierto al Dios de las sorpresas?». Y también: «¿Soy una persona inactiva, o una persona que camina?». Y, en definitiva, concluyó, «¿creo en Jesucristo y en lo que hizo», es decir «que murió, resucitó… creo que el camino sigue adelante hacia la madurez, hacia la manifestación de la gloria del Señor?»
Que podamos aprovechar este tiempo cuaresmal para dejarnos interpelar por el encuentro personal e íntimo con Jesús y con la realidad en que vivimos.

