Miércoles 15 de Abril de 2020. A. Octava de Pascua

Telmo (1240)

Hch 3,1-10: En nombre de Jesucristo, camina. Salmo 104: Que se alegren los que buscan al Señor. Lc 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan

Lc 24,13-35: Los discípulos, caminaban a Emaús, desconsolados, tristes y decepcionados, por la muerte de Jesús. Él les sale al encuentro, como también a nosotros hoy cuando estamos tristes y sin esperanza. Dialoga con ellos ¿De qué van conversando?  Le cuentan lo que ha sucedido. No lo reconocen, porque no entienden que él debía morir y resucitar. Jesús, como el buen maestro nos enseña como a ellos: ¡Qué duros de entendimiento! ¡Cómo les cuesta creer lo que dijeron los profetas! ¿No tenía que padecer eso el Mesías para entrar en su gloria? (v.25-26)

Nosotros, a veces caminamos tristes, sin esperanza como los discípulos de Emaús. No reconocemos al resucitado ni somos capaces de anunciarlo con alegría, sirviendo con amor a los hermanos. Sin embargo, el Resucitado sale a nuestro encuentro para abrirnos los ojos y el corazón, para proclamar, la vida vale y hay que trabajar para devolvernos nuestra dignidad y libertad como seguidores de Jesús. Estar cercanos a nuestros prójimos, como es el testimonio de muchos creyentes que como Pedro y Juan ven al tullido de nacimiento (Hch 3,1-10). Hoy quizás encogidos por esta pandemia global del coronavirus, pero que nos siguen diciendo: En el nombre de Jesús levántate y camina.

Jesús camina, sana, te da nueva vida. Él está con nosotros. Cuando se acercan al pueblo, Jesús quiere seguir su camino. Le insisten a quedarse con ellos. Los discípulos de Emaús, lo reconocieron al partir el pan, desapreció de su vista. Se abrieron sus ojos y su corazón se llenó del amor de Dios y a verlo en el rostro de los tullidos y discapacitados, como me enseñó Fray Agustín, con que amor promovía a niñas y niños, adolescentes y jóvenes con la educación especial. O la hermana Juanita que prodigaba su atención a los enfermos de cáncer y sida. Nuestro amor tiene que ser bien concreto con quien está a tu lado. Partir el pan, vivir la eucaristía es vivir el amor con quien compartes a tu lado.

¿Reconoces a Jesús en su Palabra que da vida? ¿En compartir con el necesitado?

Fr. Héctor Herrera, o.p.

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