Francisco: Que callen las armas en Nagorno Karabaj

El Papa, al concluir su audiencia general en la Plaza de San Pedro, ha emitido un llamado urgente a poner fin a la violencia y buscar soluciones pacíficas en Nagorno Karabaj. Expresó su profunda preocupación por la situación en esta región del Cáucaso meridional, que ya enfrenta una crisis humanitaria y ahora se encuentra en medio de nuevos enfrentamientos armados. El Papa instó a todas las partes involucradas y a la comunidad internacional a detener el uso de armas y trabajar juntos para encontrar soluciones pacíficas que salvaguarden la dignidad humana y el bienestar de la población.

El conflicto en Nagorno Karabaj se intensificó cuando Azerbaiyán inició una operación militar que describió como «antiterrorista» en respuesta a los ataques continuos de las fuerzas armenias. Esto ocurrió después de que civiles y policías azerbaiyanos perdieran la vida debido a la explosión de minas en días recientes. Los informes señalan que el ejército azerbaiyano ya ha llevado a cabo bombardeos en Stepanakert, la principal ciudad bajo control armenio en la región, así como en otras posiciones armenias. Hubo informes de víctimas civiles, incluyendo un niño, del lado armenio, y la muerte de un ciudadano en Shusha, una ciudad importante en la región, del lado azerbaiyano.

La ONU, a través de su Secretario General Antonio Guterres, ha instado al cese inmediato de las hostilidades, la desescalada y el estricto cumplimiento del alto el fuego de 2020 y del derecho internacional humanitario. Guterres expresó una profunda preocupación por el uso de la fuerza militar en la región y los informes de víctimas, incluyendo civiles.

Además de su llamado por la paz en Nagorno Karabaj, el Papa también ofreció una oración por Ucrania, que ha estado lidiando con un conflicto prolongado. También expresó su preocupación por la salud del expresidente de Italia, Giorgio Napolitano, quien se encontraba gravemente enfermo. Finalmente, el Papa recordó a los mártires coreanos, san Andrés Kim Taegon y Paul Chông, cuya memoria la Iglesia celebraba ese día, destacando su valentía y su capacidad para inspirar a otros en momentos difíciles.

En un acto simbólico, se erigió una estatua de San Andrés Kim Taegon fuera de la Basílica de San Pedro, bendecida por el Cardenal Mauro Gambetti, en presencia de una delegación de la Iglesia coreana. La estatua representa un tributo a estos mártires y su legado heroico.

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