Martes 10 de Setiembre de 2019. 23ª Semana T.0.
Nicolás de Tolentino (1305)
Col 2,6-15: Dios nos dio vida en Cristo. Salmo 144: El Señor es bueno con todos. Lc 6,12-19: Escogió a doce.
Lc 6, 12-19 Jesús, pasa la noche en oración, para elegir a sus discípulos, ellos son el nuevo pueblo de Dios. Los llama por su nombre, como nos llamó a cada uno de nosotros, en el momento de nuestro bautismo. El Señor es «alguien que ora, elige y no tiene vergüenza de estar cerca de la gente» (Papa Francisco)
Jesús, es distinto a los rabinos o maestros judíos. Es él quien llama y elige a sus seguidores, porque nos ama, entra en contacto personal. Nos da la misión de acompañar, escuchar, sanar heridas, formar comunidad, unidos a Él por la oración compartida vivida, con optimismo y esperanza. Juntos podemos reconocer a Dios como Papá.
Jesús nos exige fidelidad, unidad y compromiso: “Yo soy la vid, Uds., los sarmientos; quien permanece en mí y yo en él, dará mucho fruto; porque separados de mí, no pueden hacer nada” (Jn 15,5)
Somos amigos de Jesús, necesitamos de su amor y amistad. Conocerlo, es aprender la Biblia, practicar su Palabra. Cuando tú cada mañana y cada noche, lees un versículo de la Palabra te llena de alegría y esperanza, tu amigo Jesús está a tu lado. Él nos eligió para ser felices: “No me eligieron a mí; yo los elegí a ustedes y los destiné para que vayan y den fruto” (Jn 15,16).
Nuestra misión en nuestras familias, en nuestra sociedad, es sembrar la semilla del amor, creando relaciones de armonía. Buscando practicar el derecho y la justicia para todos con honestidad, sin callar ni proteger al corrupto. Construir la Paz, fruto de la verdad con conciencia cristiana y ciudadana en defensa del medio ambiente, cambiando nuestro corazón y mentalidad para construir valores de una sana participación política, educativa, salud, bienestar.
Somos discípulos y misioneros. Trabajemos con verdad, sinceridad, transparencia. Pensemos en el futuro de las generaciones, cuidemos la creación, meditemos la Biblia como fuente de inspiración y felicidad para construir un pueblo de Dios libre de toda atadura del mal.
¿Somos discípulos de Jesús construyendo el pueblo de Dios con los valores del evangelio de la verdad y la vida
Fr. Héctor Herrera op.
