Martes 24 de febrero del 2026 – Primera semana de Cuaresma – Año Par – Ciclo A

Primera Lectura del libro de Isaías 55, 10-11
Salmo 33, 4-5. 6-7. 16-17. 18-19 R/. Dios libra a los justos de sus angustias

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:

“Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,

danos hoy nuestro pan de cada día,

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal”.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

 

Reflexión

Cierto es que muchas veces nuestras palabras, nuestros deseos y nuestras debilidades se interponen en los momentos de contemplación, pero Dios ya nos conoce. Somos sus hijos e hijas. Dios sabe lo que necesitamos. Y esto transforma radicalmente la oración. No podemos orar desde el miedo ni desde la carencia absoluta, sino desde la confianza en el Padre, descansando en su voluntad, en su mirada, en lo que sueña para nosotros, que somos sus hijos e hijas.

La oración, vivida desde el Padrenuestro, va modelando la vida según la voluntad de Dios y nos transforma a Él. Claramente la Cuaresma nos llama a la sobriedad también en la oración: menos palabras, más contemplación.

F/ Dominicos.org

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