Evangelio del día Lunes 21 de septiembre de 2020. Semana 25 T.O.
Mateo, apóstol y evangelista (s. I)
Ef 4,1-7.11-13 Ha constituido apóstoles, evangelistas…
Salmo 18: A toda la tierra alcanza su pregón.
Mt 9, 9-13: ¡Sígueme! Él se levantó y le siguió
Es interesante el encuentro entre Jesús y Leví, un publicano de buen corazón y abierto a la voluntad de Dios, que forma parte del grupo apostólico. “Lo vio en su mesa de recaudación de impuestos”. Y le dijo Sígueme (Mt 9,9) Llama a uno que estaba al servicio del imperio de Roma y que no era bien visto por sus paisanos. Sin embargo, Jesús se acerca a los pecadores y despreciados por los “puros”. Y hace de la comida, un signo de amistad, de acogida. Esto provoca la ira y el escándalo de la gente religiosa como los fariseos ¿Por qué su Maestro come con recaudadores de impuestos y pecadores?
El misionero lleva, sin que hable y sin que pronuncie, buenas noticias de salvación, es su vocación para la edificación del Reino de Dios. Enviados como los apóstoles a llevar la esperanza y la buena noticia: desvelar el corazón de Jesús que mira sin discriminación y define una “medida”, Jesús nos dice: “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos” (v. 12). Hermosa lección para todos los creyentes, que a veces excluimos a las familias en dificultades o los que quieren un aliento en su vida. Esta hipocresía Jesús la desenmascara y nos enseña la compasión y la misericordia. Le cambia el nombre a Leví por el de Mateo que significa don de Dios. Y cambia nuestra manera de pensar, porque a veces excluimos a las personas. Y nos recuerda al profeta Oseas 6,6: “Aprendan lo que significa: misericordia quiero, y no sacrificios. No vine a llamar a los justos, sino a los pecadores” (v.13) Señor Jesús, danos un corazón libre para amar, en especial a los más necesitados, a los que se sienten excluidos, o que nosotros mismos excluimos, sin reflexionar en la profundidad de tu evangelio.

